Ultimamente es raro el día en el que no sale alguna noticia relacionada con la propiedad intelectual, registros y licencias, y demás problemas legales relacionados. Algunas veces para bien y casi siempre para mal, lo que está claro es que el sistema que protege los derechos de autor ha quedado profundamente obsoleto, debido en gran parte al cambio de paradigma que implica la red de redes.
David Bravo empieza a ser un nombre familiar en este mundillo de las autorías, pero para quien no lo conozca, este abogado sevillano se inicio en el 2003 por el camino del derecho informático y en especial de la propiedad intelectual. Ha participado en varios debates y mesas redondas donde se le ha podido ver defendiendo a capa y espada lo que es invisible para los dinosaurios del copyright: Una nueva visión de la realidad es necesaria para el autor.
Copia este libro
En el 2005 publica un libro bajo licencia Creative Commons llamado “Copia este libro”, el cual puedes descargar libremente desde aquí:
El ensayo, compuesto de diez capítulos y 144 páginas, trata los aspectos más polémicos de las redes de paridad y la propiedad intelectual, analizando el papel de los medios de comunicación, la industria discográfica o los superventas fomentando una estrategia basada en el miedo o la mentira, para así hacer frente al avance tecnológico que beneficia a millones de usuarios de Internet y a la sociedad en general.
Se desmontan las tesis más populares usadas para acusar de criminales y piratas a quienes comparten, difunden sin ánimo de lucro cultura, aportándose datos para avalar la legalidad y los beneficios de esta nueva revolución cibernética.
Con todo esto ya debes intuir que el aprovechamiento de la lectura está asegurado.
Tabla Sinde
Para este cometido no hace mucho pudimos asistir a un curioso experimento, el ya famoso #TablaSinde, os explicamos como fue:
David Bravo tenía que dar una charla sobre el tema en el Festival de cine de San Sebatián, antes de asistir hizo un llamamiento a sus seguidores de twitter para que estuvieran atentos a la hora de la conferencia, quería probar que la polémica “Ley Sinde” era totalmente ineficaz. En el momento de la conferencia el hashtag #TablaSinde era “trending topic” mundial en la red de microblogging.
Una vez comenzada la charla lanzó otro mensaje donde explica en que consistía el experimento: Debían crear un documento colaborativo en Google Docs donde irían pegando enlaces a películas online, lo que sucedió a continuación es que durante el tiempo que estaba hablando no solo se creo una página llena de cortometrajes de todos los tiempos, sino que se crearon más de veinte réplicas de la página y en un sistema totalmente legal.
La “ley Sinde” pretende cerrar páginas web de enlaces como las veinte creadas en menos de una hora, no parece que vaya a funcionar muy bien…
Si no estáis de acuerdo con esta manera de proceder os recomendamos el “Manual de desobediencia a la Ley Sinde”
A continuación podéis ver integramente la grabación de su parte de la charla, donde explica el experimento en cuestión:
Entrevista a David Bravo
Para los que queréis saber más sobre este defensor de la propiedad intelectual, os copiamos integramente la entrevista realizada por Libresfera, licenciada con Creative Commons, por supuesto.
Cada día más autores producen sus obras con licencias menos restrictivas o libres, ¿qué piensas de esto? ¿es la solución o hay que seguir luchando por la copia privada?
Es una buena noticia, significa que son más los que piensan que hay otro modo de gestionar la propiedad intelectual y que han aceptado que la cultura sólo se puede defender compartiéndola. Sin embargo, no creo que sea la solución a todos los conflictos. No basta con producir obras libres. Eso sirve en el sector del software, porque un programa libre puede sustituir a uno propietario realizando la misma función y mejor. Pero en el territorio de las obras no funcionales, las obras de arte, culturales o de entretenimiento, no sucede igual porque se complementan, no se sustituyen. Un libro libre es una buena noticia, pero no sustituye a otro con copyright.
En mi opinión, las leyes de propiedad intelectual deben cambiar para adaptarse a los nuevos usos sociales. Hay derechos que ceden las licencias copyleft que no debería ser necesario ceder, sino que la ley ya debería dar ya por otorgados, como el derecho a copiar y difundir una obra sin ánimo de lucro. Se trata, simplemente, de aceptar los nuevos usos sociales y eliminar esos concretos derechos de exclusión que tenían los titulares -y que se ven incapaces de ejercer en este nuevo contexto y sustituirlos por un nuevo modo de remuneración que sea justo y que no impida el acceso a bienes culturales.
Tú mismo tienes un libro, “Copia este libro”, bajo licencia Creative Commons, ¿qué nos puedes contar de esto? ¿como ha ido la experiencia con este tipo de licencia?
La experiencia no pudo ser mejor. El libro, que en otro tipo de condiciones habría tenido una difusión marginal, sigue teniendo vida y referenciándose a día de hoy, seis años después de su publicación.
¿Qué opinas de la medida aprobada por la UE para extender los derechos de autor de 50 a 70 años?
En realidad eleva los derechos de artistas y productores. En cualquier caso, es una muestra más de la influencia del lobby de la industria de los contenidos en los legisladores de todo el mundo, que parecen estar ahí para hacerles leyes a medida. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de las obras dejan de dar rendimiento económico en menos de tres años después de su publicación, es obvio que esta medida únicamente tiene como objeto proteger los beneficios de los pocos elegidos que más de 50 años después siguen enriqueciendo a los que ostentan sus derechos.
Así, para garantizar que los Beatles y los Rolling Stones siguen dando beneficios (algo que está muy lejos de tener el menor interés social, siendo netamente un interés privado), conseguimos que todos los demás que llevaban décadas almacenando polvo en un almacén se encuentren todavía a 20 años más de distancia del dominio público. Es un ejemplo claro de cómo el interés privado de unos pocos aplasta el interés social de todos los demás.
¿Qué pregunta no te han hecho nunca? ¿nos la contestas?
Ésta no me la habían hecho y me ha dejado como treinta minutos mirando el techo buscando algo ingenioso que decir. Al final no he conseguido nada. Qué mal lo he
pasado.
No podemos acabar sin preguntarte sobre la famosa Ley Sinde y el Festival de cine de San Sebastián, donde has demostrado su ineficacia de forma brillante, ¿como se te ocurrió este experimento? ¿está herida de muerte la Ley Sinde?
El experimento surgió de forma muy espontánea. Tenía la oportunidad de hablar de la Ley Sinde ante gente de la industria del cine en un espacio muy simbólico y pensé que debía aprovecharla al máximo. Me inspiró la activista hispano-siria Leila Nachawati y su forma de dar conferencias implicando a sus seguidores de twitter y mi compañero Javier de la Cueva, que escribió un artículo sobre lo fácil que era burlar la Ley Sinde.
De esta manera surgió la idea de que los usuarios de twitter podían demostrar a un auditorio lleno de trabajadores de la industria que ellos podían crear una página de enlaces como la que Sinde pretende cerrar en menos tiempo de lo que se hacen disquisiciones sobre la Ley Sinde en una conferencia en un festival de cine. Al final no crearon una página. Crearon veinte. Y muy completas. Tengo que aclarar que yo no demostré nada, sino que fueron los que trabajaron colaborativamente en la creación de esas páginas los que lo hicieron.











